En octubre de 2024 (1) advertimos que algunas de las políticas en curso de la OMS resultaban, cuanto menos, desacertadas, por no recurrir a una caracterización más dura. El tiempo transcurrido y la evidencia disponible invitan hoy a retomar ese debate.
Si el objetivo, impulsado por este organismo internacional y que muchos gobiernos adoptan con especial énfasis, es el de reducir el consumo, por ejemplo del tabaco, podemos afirmar que los datos son más significativos que los discursos.
La experiencia internacional muestra que políticas similares, terminaron con fracasos rotundos y produciendo daños mucho mayores que los que se pretendían combatir. El ejemplo más escandaloso y conocido fue la potenciación sideral de la mafia con la Ley Seca en Estados Unidos hace un siglo atrás.
Algo similar ocurre en Argentina con el tabaco con dos casos de corrupción a alto nivel. El primero de ellos tiene por protagonista a Pablo Otero, más conocido como el “Rey del tabaco”. No pagaba los impuestos correspondientes y estuvo así por años sumando más de USD 1400 millones de evasión comprobados, importando tabaco de Paraguay y Brasil.
Por otra parte, el ingreso de cigarrillos de contrabando desde Paraguay a Argentina se ha extendido incluso hasta provincias como Santa Cruz. Como el impuesto llega a ser hasta el 74% del valor del cigarrillo y las sanciones son muy bajas, resulta un negocio muy rentable y de bajo riesgo.
En ambos casos tenemos conjunción de corrupción, evasión multimillonaria, daño a los productores primarios argentinos y competencia desleal con las empresas serias. Vale la pena preguntarse si este combo disminuye o facilita el consumo. Para interiorizarse sobre este tema recomendamos ver el documental «Humo» disponible en la plataforma de streaming Flow.
¿Y la salud que iban a proteger a puro impuestazo? ¿Y los impuestos que iban a recaudar para atender a los afectados? ¿Y educar en vida sana?
Paul Burlot, Sec. Gral del FMCV
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