El modelo social de Cocope y un puente de formación con Mendoza

En el ADN de las cooperativas, lo social no es un simple complemento: es el origen y el destino de cada acción. Un claro ejemplo de esta filosofía es Cocope S. Coop., una organización con sede en Peñafiel (Valladolid) que ha demostrado que la rentabilidad agrícola y el bienestar humano pueden caminar de la mano

Un legado que trasciende la producción

Desde su fundación en 1968, Cocope ha evolucionado desde la comercialización conjunta de cereales hasta convertirse en un referente de diversificación con su destilería de plantas aromáticas y la prestigiosa Bodega Pinna Fidelis. Pero lo que realmente distingue a esta cooperativa no son solo sus 900.000 botellas de vino anuales o su liderazgo en la producción de aceite esencial de lavandín, sino su inquebrantable compromiso con las personas.

Este compromiso alcanzó su máxima expresión en 2006 con la creación de su Fundación y la posterior apertura de una Residencia de mayores. Este proyecto nació de una premisa profundamente humana: ofrecer a los socios (productores jubilados)  que dedicaron su vida a la tierra un entorno digno y cuidado para sus años de retiro. Es el cierre perfecto de un ciclo de acompañamiento que empieza en el campo y termina en el hogar.

Fachada de la Residencia para Mayores del medio rural, de la Fundación Cocope

Un intercambio de saberes: De Mendoza a Peñafiel

Próximamente, Cocope recibirá a Daiana Cruz, joven miembro de Fecovita/JUCOVI de la provincia de Mendoza, Argentina, quien realizará un intercambio para conocer de cerca esta estructura integral.

La estudiante compartió sus expectativas sobre esta experiencia con una visión que resume la esencia de la cooperativa:

«Espero poder conocer en profundidad el trabajo que desarrolla la cooperativa, abarcando el proceso productivo desde la labor de los productores hasta su llegada a la bodega, así como también las acciones orientadas a la promoción de la salud y la mejora de la calidad de vida de las personas mayores en el medio rural, llevadas adelante a través de su Fundación y residencia de mayores, considerando de especial interés este proyecto por la integración que propone y por reflejar el acompañamiento a sus productores junto con su compromiso social.”

La integración como valor diferencial

El caso de Cocope nos recuerda que una cooperativa es, ante todo, una organización de personas. Al integrar servicios técnicos, asesoramiento fiscal, innovación productiva y servicios sociales de alta complejidad —como una residencia con 102 habitaciones y atención médica—, Cocope demuestra que la economía social es capaz de gestionar la vida en toda su extensión.

Para el movimiento cooperativo, este intercambio con Mendoza no es solo una oportunidad académica; es la confirmación de que el modelo de «crecer para cuidar» es una referencia global para un medio rural vivo, sostenible y, sobre todo, profundamente solidario.

 

 

Fuente: Cocope

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